23 de enero de 2012

Morir en la vida se muere muchas veces.
Morimos de amor, de añoranza, de desesperación, de pena, de miedo o de risa, aunque siempre resucitamos.
Y saber eso, ¿sabes?, cabrea y mucho.
La vida arrolla. Te pase lo que te pase, te coloca delante de ella y solo te indica una dirección. Ni hacia delante ni hacia atrás. Te planta los pies en la tierra, te venda los ojos y te ensarta como un pincho moruno: o juegas o te vas.
Desgraciadamente, solo vivimos una vida, y es esta, no hay otra, y es corta, efímera, fulgurante, caótica, única.
Estoy decidida a vivirla, con él o sin él. Contigo en mis recuerdos y sin ti en mi sofá.
Estoy decidida a vivirla, sobre todo, conmigo.
(Not mine)

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