9 de mayo de 2012

Destino


Según una creencia japonesa, las  personas cuyas vidas están destinadas a encontrarse están unidas por un hilo rojo atado a su meñique. Este hilo invisible permanece atado a estas personas a pesar del tiempo, el lugar y las circunstancias. El hilo puede tensarse o enredarse, pero nunca podrá romperse.
 Esta leyenda parte del hecho de que la arteria ulnar conecta el corazón con el dedo meñique. Los hilos rojos del destino unen los meñiques con los corazones, simbolizando el interés compartido y la unión de los sentimientos.
 Dice la leyenda que un anciano que habita la luna, aprovecha la oscuridad de la noche para buscar entre las almas de la Tierra todas aquellas que están destinadas a encontrarse, conocerse y unirse. Una vez identificadas, el anciano las ata con el hilo rojo para que no puedan perderse hasta que se encuentren. Las dos almas a los extremos del hilo estarán unidas de forma que, desnudas emocionalmente, se entenderán y comprenderán como si hubieran vivido juntas desde los inicios.
P.D: Solo espero no haber vuelto a perderme.
(Not mine)

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