Es tan intenso como el cafe, tan excitante como los escalofrios que producen las gotas de agua sobre la piel y tan adictivo...tan adictivo como solo el puede ser. Me encanta el olor a playa de su cuello, su sonrisa siempre presente, esa mirada de deseo que asoma en sus ojos cada vez que me ve, tambien su sabor a vicio, a lujuria...y como siempre, parece que me encanta lo complicado que resulta, lo imposible de la situacion, la inestabilidad, el que me haga olvidar, que pueda ser presente pero nunca futuro.
La verdad es que echo de menos mi propio deseo de estabilidad ese que tuve una vez hace no mucho tiempo, mi deseo de no cometer errores, de simplificar las cosas, de seguir el camino correcto. Pero se ha marchado, es algo que desaparecio en el mismo momento en el que escuche aquella puerta cerrarse para no volver a abrirse nunca mas...
Y se que me gusta solo por eso, porque es algo imposible, uno de esos retos que tanto me atraen, el excitante sabor de lo inalcanzable.
By: Me
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